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Los Nombres del Coloso: ¿Sabías que el Popocatépetl no siempre se llamó así?

Introducción

Cuando miramos hacia el horizonte desde el Valle de México, la imponente silueta del volcán domina el paisaje. Hoy lo conocemos mundialmente como Popocatépetl, e incluso cariñosamente como "Don Goyo", pero este gigante de 5,452 msnm ha tenido múltiples identidades a lo largo de los milenios. En Aventuras al Máximo, te llevamos a un viaje lingüístico para descubrir los secretos que los antiguos pobladores guardaron en sus nombres.

Popocatépetl: El Cerro que Humea

El nombre más célebre proviene de la lengua náhuatl. Se descompone en Popoca (humear) y Tepetl (cerro o monte), traduciéndose literalmente como "Cerro que Humea". Este nombre no es casualidad; es una advertencia descriptiva de su naturaleza activa. Sin embargo, en 1519, los locales utilizaban una variante reverencial: Popocatzín. Aunque Tzin es un diminutivo que podría traducirse como "Humeadorcito", en la cultura náhuatl denota un profundo respeto y afecto, por lo que también se interpreta como "El Gran Humeador".


El Nombre Olvidado: Xaliúehuca Mucho antes de que el humo fuera su característica principal para los pobladores, el volcán tenía un nombre más antiguo y poético: Xaliúehuca (o Xaliuhuehuca). Este vocablo significa "Arena que se levanta" o "Arena que vuela". Este nombre hace alusión a los fuertes vientos de altura que azotan las pendientes del volcán, levantando nubes de ceniza y partículas de piedra pómez, creando remolinos visibles desde la lejanía. Es un recordatorio de que la montaña está viva, no solo por su fuego, sino por el viento que la envuelve.


Atepetolonhuhuetl: El Guardián del Agua Existe otro nombre menos conocido pero vital para entender la importancia ecológica del volcán: Atepetolonhuhuetl, que significa "Cerro viejo donde brota el agua". Para las culturas prehispánicas, las montañas no eran solo roca, sino los proveedores sagrados del agua que alimentaba sus cosechas.


¿Por qué cambió de nombre? La historia, registrada en los anales de Chimalpahin, nos cuenta que el cambio definitivo al nombre actual ocurrió tras una impresionante demostración de poder. Fue después de la gran erupción del año 1354 (año 9 Caña) cuando las inmensas columnas de humo que arrojó fueron tan impactantes que el nombre "Cerro que Humea" (Popocatépetl) se volvió el definitivo para la posteridad.

Admiración Responsable Hoy, el Popocatépetl sigue haciendo honor a su nombre, "humeando" constantemente. Por ello, y por tu seguridad, el ascenso está estrictamente prohibido. En Aventuras al Máximo, te invitamos a recorrer los senderos del Paso de Cortés y las faldas del Iztaccíhuatl, desde donde podrás admirar al "Gran Humeador" en todo su esplendor, respetando su fuerza y su historia, pero manteniendo la distancia segura que este dios de piedra exige.


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